Fui el dios de aquellas tierras en mi cabeza, me creí parte de algo y no soy, ni siquiera, la mitad de mi...
Perpetuarse en un eclipse, sintonizar, hasta que uno muere, dejar de respirar furias y masticar el dolor... Eso nos mata. ¿y que importa que nos mate? Si todo lo que buscabamos era huir.
Ahora no llego a mendigo, soy un peregrino en mi mente, que se ha vuelto ajena ya, quise ser yo mismo, un necio usando su propio nombre, pero me fundí en el intento y entonces... Entonces me escapé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario